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Gabriel García Márquez y el periodismo: una pasión insaciable

“Toda la vida he sido un periodista. Mis libros son libros de periodista, aunque se vea poco”: Gabriel García Márquez.
Literatura
Fotos: Colprensa.
Ana María Lara

Nuestro premio Nobel en 1982, Gabriel García Márquez o Gabo como le dicen muchos, (Aracataca 1927- Ciudad de México 2014) es reconocido como uno de los grandes novelistas, no solamente latinoamericanos sino universales del siglo XX. ‘Cien años de soledad’ lo hizo mundialmente célebre. Y vinieron otras obras maestras, muchas como ‘El coronel no tiene quien le escriba’ o ‘El amor los tiempos del cólera’.

Pero hay una faceta de este prolífico escritor que es un poco menos conocida por el público: su obra de periodista, su primer oficio. El que ejerció desde su juventud, a partir de 1947 y hasta bien avanzado el siglo XX, paralelamente al de novelista. Fue el oficio que lo nutrió para la creación literaria.

García Márquez empezó a escribir, primero en el diario El Universal de Cartagena, luego en El Heraldo de Barranquilla, donde escribió su columna llamada ‘Jirafas’, firmada con el seudónimo de Septimus hasta 1952, para aterrizar en El Espectador, que había publicado sus primeros cuentos como reportero y redactor.

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El texto que tuvo un rotundo éxito fue ‘Relato de un náufrago’, sobre la epopeya del único sobreviviente del naufragio del buque ARC Caldas de la Armada Nacional, publicado en 14 entregas por el Espectador. Las hipótesis del periodista que hablaba de sobrecarga por mercancías de contrabando causaron reacción de la Armada y para aliviar las presiones el periódico decidió enviarlo en 1955 como corresponsal a Europa.

Francia, Italia, Europa Oriental fueron los destinos donde escribió reportajes y crónicas sobre los temas más variados: política internacional, semblanzas de hombre conocidos, realidades nacionales, acontecimientos culturales, y sobre cine, su otra gran pasión. De su pluma fluía un lenguaje rico y desenfadado, con humor a veces sarcástico y siempre con una mirada latinoamericana sobre los otros mundos.

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Cuando el general Rojas Pinilla cerró El Espectador, García Márquez aguantó hambre en París, pero seguía escribiendo en su pequeña buhardilla. Finalmente dejó la ciudad luz y partió primero a Venezuela, en 1958, para estancia corta porque llegó la Revolución Cubana y con Plinio Apuleyo Mendoza, integraron la redacción de Prensa Latina, órgano oficial creado por los revolucionarios. No duraron más de un año por discrepancias con la línea que impuso el Partido Comunista, que se hizo a la dirección de Prensa Latina.

La etapa siguiente fue México, en 1961. Fueron tiempos difíciles, trabajó como publicista, con pocos ingresos. Pero contaba con la amistad y la solidaridad de Álvaro Mutis y Carlos Fuentes. En 1965 surge la idea de lo que sería la idea de ‘Cien años de soledad’. Se encerró a escribir y salió en 1967.  Vivió entonces entre Colombia y México, pero en 1981, tuvo que abandonar nuestro país por acusaciones de una supuesta relación suya con el M-19. Era el periodo del estatuto antiterrorista del gobierno de Turbay Ayala que provoco el exilio de no pocos intelectuales. Volvió a México donde se quedó hasta su muerte en 2014.

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En 1974 participó en la fundación de la revista Alternativa con Enrique Santos Calderón, primera revista que daba cuenta de las luchas populares y del pensamiento de una izquierda no sectaria. Fue una revista muy leída que duro hasta 1980. En el primer número de la revista García Márquez escribió sobre el bombardeo de la Casa de la Moneda, palacio presidencial de Chile, por los hombres de Pinochet que participaron del golpe contra Allende. Más tarde, en 1980, siguiendo con el viejo sueño de tener una revista, escribir en ella y formar jóvenes en el arte del reportaje, le compró la revista Cambio a Patricia Lara.

Además de artículos en periódicos y revistas, se pueden leer antologías periodísticas del maestro. En 1982, una antología de sus textos periodísticos fue publicada con el título ‘El escándalo del siglo’, que cubre una producción de 1954 a 1980. Por otra parte, Oveja Negra publicó seis volúmenes de su obra periodística en 1983. En 1986, la misma editorial publicó ‘La aventura de Miguel Littin clandestino en Chile’, sobre el rodaje que este director de cine hizo en el Chile de Pinochet.

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Además de la creación de la Escuela de Cine San Antonio de los Baños, en Cuba, García Márquez lideró la organización de la Fundación para el Nuevo Periodismo Iberoamericano en 1994, con sede en Cartagena, escuela en la han dictado talleres el mismo García Márquez y otros periodistas de talla internacional.

Es así como nuestro Nobel, además de su prolífica producción novelística, dejó testimonios ricos en información y en reflexión sobre la segunda mitad del siglo XX en Colombia y en el mundo.

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