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Memorias de un laboratorio sonoro en casa

Durante seis meses convertimos la casa en un laboratorio para llevar aprendizajes y cultura a niños u jóvenes de Colombia.
Cultura
Foto: Esmeralda Ramírez
Esmeralda Ramírez

Se cumplen seis meses de estar en casa desde el inicio de la cuarentena, el trabajo, el estudio y la convivencia familiar se transformaron, la vida cambió y con el propósito de adaptarnos de la mejor manera a estas nuevas condiciones convertimos la casa en un laboratorio creativo, donde los espacios, los tiempos y los intereses se comparten. Tener grabadoras, cámaras, cables, luces y materiales en cada rincón ahora hacen parte del ritual doméstico, sin salir de casa asumimos el reto de producir narrativas audiovisuales interesantes y novedosas.

Durante la segunda temporada del radio laboratorio la magia del sonido compartimos varias experiencias con cinco artistas que desde diferentes perspectivas nos mostraron sus formas de interactuar y crear con el sonido como materia expresiva. Fueron capítulos llenos de descubrimientos que nos permitieron conocer más a fondo las potencias del sonido y nos abrieron las posibilidades de escuchar más allá de lo convencional.

Hicimos de la casa un laboratorio sonoro que nos permitió ampliar la escucha y darnos cuenta del universo sonoro del que hacemos parte y muchas veces ignoramos, quizás hay una sordera que nos mantiene aislados y desconectados, cuando notamos los sonidos del cuerpo, de los espacios, del paisaje, nos damos cuenta que escuchar es un acto revelador, un misterio que atraviesa mundos, emociones y sensaciones.

El primero: La escucha subacuática logro conectarnos con la mística del agua gracias al artista Leonel Vásquez y su propuesta con la que viajamos a las profundidades del mar a escuchar los cantos de ballenas, aprendimos a auscultar el cuerpo y a hacer un hidrófono o micrófono sumergible. Fue uno de los capítulos más visitados durante esta temporada.

En el segundo capítulo tuvimos la oportunidad de aprender sobre los campos electromagnéticos y las interferencias sonoras gracias a los artistas Juan y Santiago Cortés, quienes con su obra ‘Paisajes magnéticos’ nos acercaron a los lenguajes científicos y tecnológicos haciéndonos ver lo invisible; propusimos -varios experimentos con imanes y sonidos logrando unas imágenes poéticas maravillosas y unos descubrimientos sorprendentes.

En el tercer capítulo invitamos a Ricardo Arias, un músico experimental que nos mostró nuevas sonoridades gracias a la batería global, esto inspiró la idea de crear objetófonos con los cacharros de la cocina. Con diferentes materiales y timbres aprendimos a inventar ritmos y construir sonoridades colectivamente.

‘Los mensajes del viento’ fue el cuarto capítulo. Aprovechando los vientos de agosto invitamos al artista Jorge Barco y su obra ‘Machinamentum’, con quien aprendimos a hacer arpas de viento y molinos de aire que al poner en las ventanas o balcones nos provocaron un ambiente de calma y meditación. Inspirados por la música interpretada por el viento evocamos antiguas épocas, donde aún no existían los ruidos creados por el hombre y entonces era posible escuchar las voces de la naturaleza.

En el último capítulo llamado ‘Tocadisco’ nos devolvimos en el tiempo, hasta los inicios del registro y reproducción de audio desde el gramófono, los fonógrafos, el tocadiscos y los tornamesas, nos acercamos a las formas de grabación antiguas. Gracias a la artista Julia Bejarano comprendimos el sistema de reproducción de los vinilos y logramos hacer un tocadisco casero, fue una grata experiencia compartir con cada uno de los artistas invitados, a todos ellos infinitas gracias, por su tiempo, sus enseñanzas, sus registros y todas las ideas que contribuyeron a esta temporada.

La satisfacción de poder conectar las artes y las ciencias y acercarlas a los niños, niñas y jóvenes es gratificante, recibir los mensajes de ellos, de los padres y los profes, agradeciendo los productos audiovisuales que compartimos es muy conmovedor, ver sus propios hallazgos y descubrimientos, escuchar la alegría que manifiestan al darse cuenta del universo sonoro que antes pasaba desapercibido, es abrir un canal de comprensión y entendimiento que ahora más que nunca necesitamos como humanidad.

Es momento de agradecer a la familia creativa que hace parte de proyecto, sin ellos todo esto no sería posible, gracias a mi hija Eloisa Vásquez, quien en cada capitulo participa con sus preguntas, ideas, presencia y voz, a Leonel Vásquez por ser luz y guía en cada paso que vamos dando y por su incondicional ayuda en la edición de todos los materiales, a Hans Edu Ramírez por su talento, creatividad y compromiso en la producción de cada imagen, a mi querido hermano Juan Camilo Ramírez y el primo hermano Efren Ramírez, por la escucha y atención, por compartir su sensibilidad y sonoridad en cada uno de los capítulos, por las trasnochadas, la paciencia y la entrega que todos han tenido durante estos meses del laboratorio sonoro en casa, por último agradezco a la vida que en mi se gesta desde el inicio de esta temporada acompañas cada latido y respiración, llegaste a ampliar mis sentidos, creces como las ideas y los sueños que esperamos continúen materializándose.

Están invitados a visitar la página de Radio Nacional en la sección del Radio Laboratorio, donde pueden encontrar todos los materiales, notas, postales sonoras y videos que hacen parte de esta iniciativa que nació durante la cuarentena como una estrategia de acompañamiento a los procesos educativos en casa, pero que continuará juntando a las familias y acercando a los niños, niñas y jóvenes a los lenguajes artísticos, científicos y tecnológicos.

Se viene una nueva temporada súper recargada, estén atentos a las sorpresas que nos trae este último trimestre del 2020, un año que nos transformó en muchos aspectos y que abrió nuevas oportunidades para avanzar. ¡Seguimos!

 

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