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“Las novelas no sirven para nada, salvo para salvar vidas”: Javier Cercas

La serie que el escritor español Javier Cercas comenzó con ‘Terra alta’, siguió con ‘Independencia’, culmina con ‘El castillo de Barbazul’... al menos por ahora.
“Las novelas no sirven para  nada, salvo para salvar vidas”:  Javier Cercas
Literatura
Crédito: Colprensa
Colprensa

La serie que el escritor español Javier Cercas comenzó con ‘Terra alta’, siguió con ‘Independencia’, culmina con ‘El castillo de Barbazul’... al menos por ahora.

Una trilogía de novelas donde toca algunos de los temas más complicados que vive la humanidad, ahora tocando un tema muy cercano a la realidad colombiana, como la impunidad y la corrupción, que está en cada uno de los personajes y sus historias.

En ella, Cercas vuelve a tomar distancia de las obras de autoficción que lo caracterizaron y lo llevaron al éxito en ventas, para adentrarse en una historia que muchos enmarcan dentro del género del policiaco.

Una trilogía que desarrolla la vida del policía Melchor Marín, quien libro a libro vive una transformación, mientras que desarrolla una investigación para sacar a la luz una serie de casos de agresiones sexuales entre la alta sociedad.

Con este cierre, arrancará el proyecto de llevar al mundo de las series de televisión esta trilogía, con un Melchor Marín que ha cautivado a miles de lectores, y seguramente hará lo propio en la televisión.

LA TRANSFORMACIÓN DE MELCHOR

-Tras esta trilogía, ¿Cómo quedó el escritor con el personaje y cómo el personaje quedó con el escritor?

La relación del personaje conmigo no sé cuál es, tendrías que preguntarle a él. El personaje en mi última novela muestra más sus luces que sus sombras, que había nacido con mucha oscuridad, con mucho dolor, que era capaz de muchas cosas muy buenas pero también de cosas muy duras.

Siempre lleno de furia y con deseos de venganza, pero que en esta última parte lo luminoso predomina sobre la oscuridad. Me gusta como es.

Así como dijo Gustave Flaubert, ‘Madame Bovary soy yo’, pues ‘Melchor Marin soy yo’, pero sólo en lo malo, lo bueno lo puso él solito.

-Si Melchor leyera la trilogía, ¿Le creería?

Esta trilogía tiene un final muy abierto, y una de las preguntas que se podrían hacer los lectores es si Melchor Marín me va a leer, y el cortocircuito que podría producir cuando lees tu vida que ha sido convertida en ficción.

Aquí termina la trilogía, aunque fue pensada como tetralogía, porque desde el primer volumen lo planeé, al detalle, lo que serían las siguientes novelas. No pasa nada si se queda sólo en trilogía, pero tampoco pasa nada, si con el tiempo, vuelvo y hago una cuarta novela.

Ahora están muy de moda las guerras, aquí cerca de España hay una actualmente, y a las novelas les ocurre lo mismo que a las guerras, sabes cómo comienzan pero no sabes ni cuándo, ni dónde terminan.

-¿Por qué suele suceder esto?

Es lo que ocurre cuando los personajes están vivos, y en el mundo de estas novelas los personajes están muy vivos, que humildemente creo que es lo más difícil que ocurra en la literatura, pero si ocurre, terminas sin saber cómo matarlos (risas).

VIOLENCIA DE GÉNERO

-¿Una historia que profundiza en el problema de la violencia contra la mujer?

No solo ‘El castillo de Barbazul’, sino todas las novelas de la trilogía tienen como tema central la violencia contra las mujeres. Muchos aseguran que son una serie de novelas que hablan del abuso del poder, pero la violencia contra la mujer es una forma del abuso de poder, una forma abyecta y particularmente presente en nuestra sociedad y particularmente, parece que apenas nos estamos dando cuenta que la mitad de la humanidad le tiene el pie en el cuello a la otra mitad. Es un hecho desde que el mundo es mundo.

Apenas nos estamos dando cuenta de este hecho, y la violencia contra las mujeres es una consecuencia de ello.

En España, no hace ni 20 años que se empezaron a contabilizar los crímenes y asesinatos de mujeres por parte de sus parejas. Eso no significa que no existiera este problemón, la sociedad no lo veía en su real importancia y lo solía llamar ‘crimen pasional’, lo que casi suena romántico.

Yo no me propuse abordar este tema. Yo me encontré con un personaje, Melchor Marín, quien desde la primera novela está asediado por esta cuestión. Sufre el asesinato de sus mujeres más queridas, y esto lo define y su oscuridad viene de ahí.

Una persona normal ve en el telediario el asesinato de una mujer y le produce nauseas y una indignación tal que quisiera hacer justicia por su propia mano. La diferencia es que Melchor siente lo mismo, pero sí sale y lo hace.

-El personaje pasa de la oscuridad a la luz… ¿en esa transformación tiene que ver su pasión por la lectura?

Al final de ‘Independencia’, la segunda novela de la trilogía, Melchor hace un discurso, y en él, entre otras cosas, dice: ‘Las novelas no sirven para nada, salvo para salvar vidas’. Yo no sé si lo hace, no sé si la literatura nos hace mejores personas, pero sí nos hace mejores personas.

También sé, que no está en la novela que Melchor Marín es mejor persona por leer, pero sí está claro que a él la literatura le cambia la vida.

La literatura es muy útil siempre y cuando no se proponga serlo, porque corre el riesgo de convertirse en propaganda o pedagogía. El lector a quien un libro no le ha cambiado la vida no es un lector.

-¿Tardó la literatura en abordar temas como la violencia contra la mujer?

Yo nunca me planteo la literatura como un elemento para resolver problemas sociales, jamás. Es un grave error. Para ello, hay que escribir ensayos o realizar periodismo.

La primera obligación del escritor es ser fiel a sus propias obsesiones. Fue lo que me ocurrió, un día se me apareció el personaje de Melchor, hijo de una puta que nació en los barrios bajos de Barcelona en medio de la sangre y el dolor. Empecé a escribir simplemente para saber más de quién era él. Detrás de Melchor, apareció el tema de la violencia contra las mujeres.

Las grandes verdades no están escondidas. Están a la vista de todos, solo que no sabemos, no queremos o no somos capaces de verlas, y es lo que ha sucedido por siglos con la violencia contra las mujeres.

-Una historia entre la justicia y la venganza…

La vida tiene un componente trágico y deberíamos aceptarlo, porque tenemos que convivir con él. En el caso de esta novela, como todas las novelas, parte de la búsqueda de la respuesta de una pregunta: ‘¿Es legítimo tomarse la justicia por mano propia para evitar la impunidad?’

En una sociedad civilizada la respuesta es no, pero las novelas funcionan de otra manera.

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