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El Cachorro, el gitano que sirvió para modelar el Cristo más famoso de Sevilla

Un oscuro crimen sirvió de inspiración a un famoso escultor para modelar uno de los íconos religiosos y culturales más populares de España.
Cultura
Fotos: Vicente Silva Vargas.
Vicente Silva Vargas. Director de Radio Nacional de Colombia

La imagen más venerada de la Semana Santa de Sevilla (España) no corresponde a la cría de un perro o un león, sino a un Cristo de madera, de tamaño natural, modelado hace 340 años luego del asesinato de un modesto hombre a manos de un marido celoso.
 
Mencionada en libros y estudios académicos, esta leyenda andaluza refiere que en 1682 un gitano conocido como El Cachorro fue asesinado por un payo, es decir, un hombre que no pertenecía al pueblo gitano. Este personaje sospechaba que El Cachorro tenía amores clandestinos con su esposa y, sin evidencias, en un ataque de celos lo esperó en la madrugada a la orilla de un río y a mansalva le asestó siete puñaladas.

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Foto: Vicente Silva Vargas.

Por esos días, el prestigioso escultor Francisco Antonio Ruiz Gijón vivía momentos de confusión porque se había comprometido con una hermandad católica de Sevilla a esculpirle una imagen de Jesús muriendo en la cruz. Los testimonios de la época indican que, pese a su fama como imaginero, la inspiración no le había ayudado a cumplir con el encargo.   

Ante la ausencia de su musa –señalan diversos escritos– Ruiz Gijón salió a las calles de la capital andaluza en una madrugada para hallar una motivación artística, pero en su lugar encontró la escena del gitano desangrado. Sin pensarlo, tomó un carboncillo y en un papel plasmó detalles del rostro, el cuerpo y las expresiones de aquel hombre que exhalaba su último aliento.

Su boceto se transformó en el Santísimo Cristo de la Expiración, un Crucificado de un metro con 89 centímetros, tallado en madera de cedro real y policromado. Se trata de una imagen que desde su primera procesión –tal vez el Viernes Santo de 1683– fue identificada como El Cachorro puesto que los feligreses del barrio de Triana le encontraron rasgos idénticos al rostro y el cuerpo del gitano. 

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Foto: Vicente Silva Vargas.

Expertos en arte consideran que este Crucificado, por su estilo, las técnicas empleadas y su expresividad, es una de las máximas manifestaciones de la imaginería sevillana, una escuela ligada al barroco español. 

Por esas razones, la Hermandad del Cachorro –cofradía católica que durante siglos ha custodiado la imagen– destaca entre sus atributos la mirada elevada al cielo y no hacia abajo, su rostro de moribundo y la boca tan abierta que permite ver los dientes y el paladar. También resaltan otras características como el tórax, el vientre, la tensión de brazos y manos y las piernas a punto de levantarse desde los clavos.

Fe y tradición  

En entrevista con Radio Nacional de Colombia, el padre Pedro Manuel Ojeda Ríos, rector de la basílica del Cachorro o del Santísimo Cristo de la Expiración, en Sevilla, explicó que “esta imagen muestra el momento justo en el que el Señor expira, es decir, está en la frontera entre la vida y la muerte”. 

Para este sacerdote, desde el punto de vista de la fe, “La contemplación de la imagen conmueve y despierta un gran consuelo porque es el Señor que mira al cielo y a su Padre en el momento del tránsito final”.

Ojeda Ríos sostiene que El Cachorro de Triana –como también se le llama– es un patrimonio de fe, tradición y cultura, tanto por la devoción que le tienen muchos fieles que lo visitan, como por la gran calidad artística de una obra que permanece en el imaginario popular. 

Sobre El Cachorro y su trágica muerte, el rector afirma que esta leyenda “no está probada, pero que como sucede con la música, la literatura y la historia, siempre tienen un sustrato o base real que el pueblo enriquece y embellece de alguna forma”. Este religioso nacido en Triana y con antepasados gitanos, se pregunta y responde: “¿Cuál es el origen de esa leyenda? No lo sabemos con exactitud, pero algo tuvo que pasar para que en torno a ella las personas construyeran una hermosa tradición”. 

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Foto: Vicente Silva Vargas.

El Cachorro es la imagen que despierta mayor devoción e interés artístico durante la Semana Santa de Sevilla. Muchos españoles y millares de extranjeros viajan a esa ciudad para asistir el Viernes Santo a una sobrecogedora procesión que empieza hacia las cuatro de la tarde en la basílica de El Cachorro o del Santísimo Cristo de la Expiración, también conocida como del Patrocinio. De allí, hace un largo y lento recorrido que atraviesa calles y plazas y regresa a su sede en la madrugada del Sábado Santo.
  
La historia no menciona el nombre de pila de El Cachorro, de quien se dice que era músico y cantaor. Tampoco se sabe cómo se llamaba su asesino, en qué trabajaba y si pagó por su crimen. Lo que sí dice la tradición es que el gitano nunca tuvo amores con la esposa de su victimario, sino que visitaba de manera furtiva a su hermana bastarda, una gitana. En otras palabras, el hombre que sirvió de modelo para esculpir uno de los Cristos más hermosos del mundo fue asesinado por equivocación. 

Escuche la crónica sonora sobre esta historia aquí:
 
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