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La Ruta del Jaguar: un recorrido por el legado cultural indígena

Cuatro colombianos emprendieron un viaje por el territorio nacional para documentar el patrimonio cultural indígena y compartirlo a través del arte del tatuaje y material transmedia educativo.
Comunidades indígenas | La Ruta del Jaguar: conociendo la historia prehispánica
Historia Colombiana
Comunidad Yagua en la Amazonía. Foto: La Ruta del Jaguar.
Diana Leal

Luego de más de diez años de hacer un trabajo de observación constante a las distintas expresiones artísticas de las comunidades indígenas de Colombia, el artista corporal y tatuador, Gustavo Paternina, y la directora de proyectos, Carolina Algarin, decidieron poner en marcha un proyecto en el que le seguirían el rastro al legado cultural precolombino mediante una investigación para encontrar aquello que caracteriza la identidad ancestral del país.

Los investigadores del proyecto sustentan que algunos procesos político-culturales han ocasionado una pérdida de apreciación por las culturas no-hispánicas que hacen parte de nuestras raíces, lo que da pie a “un paradigma que desvaloriza las culturas autóctonas, vulnera la figura del patrimonio indígena y genera rechazo por nuestras raíces”.

El primer paso fue revisar todo el material que Gustavo había guardado durante sus años de carrera artística, “él empieza a investigar y a cuestionarse de cómo se expresaban las comunidades prehispánicas colombianas, y notamos que dependiendo de la zona cada una tiene fortaleza ya sea en metales, cerámicas, tallados, pinturas rupestres e incluso telares. Ahí uno empieza a ver relatos de la comunidad, las familias, sus miedos y creencias, y más”, explica Carolina Algarin, directora del proyecto.

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Foto: Cortesía - La Ruta del Jaguar

Esté análisis preliminar del material en 2020 permitió que se establecieran los objetivos con los que más adelante iniciarían la investigación de campo que los ayudaría a reconocer y categorizar aquello que representa y une las expresiones gráficas de las culturas que han habitado en suelo colombiano.

Así fue como “nació esta investigación – creación que hoy presento como ‘La Ruta del Jaguar: un recorrido a través de nuestro territorio y nuestras comunidades indígenas’, en búsqueda de una identidad gráfica que represente la forma de pensar en nuestro pueblo”, enuncia Gustavo Paternina, investigador líder de la Ruta, quien opina que “uno no ama y no respeta lo que no conoce” y por esto quiere lograr que el resto del país se “enamore de toda la cultura que hay en Colombia”, con la que siempre se ha sentido identificado.

Se llamó La Ruta del Jaguar por tres razones: la primera, por su significado simbólico en la región y en el país, además, históricamente se ha distribuido por todo el continente y es conocido como el rey de los felinos; segundo, por su dinamismo y capacidad de movilizarse por todo tipo de terrenos; y tercero, por su marcada presencia en Colombia.

La preparación para emprender la travesía por Colombia tomó un año entero. Durante este tiempo enlistaron los museos, zonas arqueológicas, parques naturales, resguardos y cabildos indígenas que visitarían durante un mes, buscaron financiación, compraron equipos fotográficos para hacer el registro e incluso un carro para movilizarse sin problemas, y, finalmente, el ocho marzo de 2021, salieron de Barranquilla hacia el sur del país.

Carro LRJ
Foto: Cortesía - La Ruta del Jaguar

Recorrieron más de 15 pueblos y ciudades como Medellín, San Jacinto, Cali, Tierradentro, San Agustín y Leticia, y visitaron cerca de 20 lugares patrimoniales como el Museo del Oro Zenú en Cartagena, el Museo Tierras de Xixarca en Quinchia, el Museo Arqueológico MUSA en Cali, el Parque Natural Las Piedras Marcadas en Dosquebradas, el Parque Arqueológico Natural Tierradentro, entre otros.

“Todo esto fue tan planeado, que incluso tuvimos un coach y dos citas prepagadas con un psicólogo por si llegábamos a pelear en algún momento. Además, íbamos con el tiempo medido, sobre todo porque salir un mes significó dejar de trabajar durante ese tiempo, fue un salto de fe, teníamos cada visita programada, mejor dicho, íbamos a lo que íbamos, después descansábamos y volvíamos a carretera, nos turnábamos para manejar por horas”, cuenta Carolina.

Además, contaban con una asesora que desde Barranquilla iba monitoreando y planeando las rutas para optimizar el tiempo y evitar contratiempos por vías cerradas, e incluso para modificar la ruta cuando aparecía otro museo o zona arqueológica en su radar.


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Reflexiones en la ruta

Mientras visitaban los distintos museos y zonas arqueológicas, las conclusiones no tardaron mucho. “Cada parada nos hizo cuestionarnos, pero hubo una en específico que fue en un museo de Ibagué, en donde el director nos hizo reconsiderar qué estábamos buscando y cómo lo estábamos presentando”, comenta Carolina.

“Aún hay mucho que hacer, mucho que rescatar y que aprender. El concepto de Colombia antes del descubrimiento es lo que más defiendo porque en México y otros países, la conquista es solo una parte de la historia del país, en cambio en Colombia ese capítulo es todo lo que se enseña acá, entonces es descubrir que nuestro país tiene toda una construcción antes de esa llegada de los españoles, que es lo que personalmente más rescato y espero transmitir”, añade Gustavo.

“Comprobamos que no conocemos del todo nuestra historia real, uno ve las creaciones y la ingeniería en Tierradentro, en San Agustín, toda expresión que tenían, es más, tenemos las pinturas rupestres más representativas del mundo, pero no lo exploramos, no miramos hacia adentro. Hay mucha más historia más allá de la conquista”, reflexiona la directora del proyecto.

Del trabajo en campo y el acercamiento a las culturas vivas durante un mes de ruta se obtuvo una amplia recopilación de grafismos prehispánicos e indígenas, registrados en fotos, videos y los trazos en una bitácora que acompañó a Gustavo durante todo el viaje.

Gustavo
Foto: Cortesía - La Ruta del Jaguar

Los investigadores además comentan que en las visitas realizadas a las comunidades, se acercaron a los líderes e integrantes para compartirles del proyecto y obtuvieron buenos comentarios e incluso apoyo de su parte. Cuando se habla de visibilizar y contar la historia desde su voz es necesario tomarse el tiempo de ir porque es una forma de mostrar respeto y de entender realmente lo que queremos contar, no es asunto de buscar por internet y ya”, añade Carolina.

“Un taita en el Cauca me invitó a sus ceremonias y me dijo que le parecía muy valioso lo que estábamos haciendo por darle el valor a su pueblo. Hay comunidades que son muy celosas con su cultura, pero es entendible porque mucha gente ha llegado con promesas y después de obtener lo que necesitaban se van y se olvidan de la comunidad, no hay una retribución por los saberes”, cuenta Gustavo. “A ellos les gustó que mi proyecto busca conectar con el territorio a las personas que no son tan cercanas a las comunidades ancestrales a través de un arte que ahora es tan valorado como el tatuaje para de esa manera construir nuevamente amor y respeto por las comunidades”.

La Ruta del Jaguar
Foto: cortesía La Ruta del Jaguar.

Tras su regreso a Barranquilla empezaron un proceso de análisis e interpretación, de cada muestra de tradición oral y visual, que aún continúa. La idea, una vez terminen de catalogar cada trazo, es diseñar contenidos gráficos y audiovisuales que puedan ser aprovechados más adelante en formatos educativos, pasa así transformar el conocimiento del patrimonio cultural en tendencia por medio de la divulgación en contenidos transmedia.

Dentro de sus planes está producir un documental, videos educativos, publicar un libro que reúna registros fotográficos e ilustraciones y apoyar eventos con alianzas estratégicas para la promoción de eventos que expongan temas de patrimonio, arte y cultura.

Por su parte, Gustavo empezará a incorporar en su estilo artístico patrones inspirados en lo recogido en la Ruta y expresados desde su percepción. “Lo que quiero hacer a través de la investigación es los puntos en común de las comunidades prehispánicas por medio del neotribal colombiano – que es como yo lo nombré – y organizarlo en una sola base de datos para que más adelante sea usado en lo que las personas requieran, en mi caso lo será para hacer tatuajes que representen a mi país”.


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La Ruta del Jaguar fue posible gracias a InKdustry, una gestora de proyectos culturales y artísticos que nació en conjunto con la Ruta y que sirvió como el medio para financiar la investigación y sus futuros proyectos, y la producción audiovisual de Otro Rollo Films; además fue invaluable el apoyo de todos los museos, zonas arqueológicas, resguardos y cabildos indígenas, fundaciones y organizaciones que abrieron sus puertas y pusieron a disposición sus exposiciones y saberes en pro del proyecto.

Gustavo Paternina recientemente publicó un libro llamado “Confesiones de una silla de tatuajes”, y se encuentra trabajando en nuevas publicaciones. Sigan en Instagram a @gustavo_paternina_ y @inkdustry.co para enterarse de los avances de La Ruta del Jaguar.

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