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Colombia-Venezuela: mirando con lupa la negociación con el Eln

Con voluntad política, puede transitarse desde la distensión hacia la cooperación entre los dos gobiernos.
Análisis negociación Gobierno con el Eln
Política
Foto: Redes María José Pizarro
Carlos Chica

El presidente Gustavo Petro ha descubierto su estrategia y su visión del proceso de paz con el Ejército de Liberación Nacional (Eln) pero es una incógnita establecer si la organización guerrillera está dispuesta a reconocer nuevas realidades y a revisar sus propias estrategias.

La paz “venezolanizada”

“Sin duda, existen condiciones distintas” en el actual proceso de negociación comparado con los que no funcionaron en el pasado, sostiene en un análisis para el diario ‘El Espectador’, Rodrigo Pardo –periodista, exembajador en Venezuela y exministro de Relaciones Exteriores–.

Según Pardo, más que por coincidencia ideológica si la hubiere, Petro constituye un elemento clave para explicar el proceso con el Eln y la que llama paz “venezonalizada” porque:

Creyó en la lucha armada y luego se convenció de que la vía política es más adecuada para promover propuestas de cambio y ponerlas en marcha.

Encargó de la conducción de la política exterior de Colombia a Álvaro Leyva, “una persona con fe evidente en la salida política del conflicto”.

Restableció las relaciones bilaterales y buscó una relación cercana con Nicolás Maduro. “Al fin y al cabo, la guerrilla colombiana ha contado con protección al otro lado de la frontera”.

Pardo se pregunta qué tan dispuestos están los negociadores del ELN a revisar su radicalismo ideológico, renunciar al diálogo como estrategia de la confrontación armada y superar las divisiones internas, sobre todo con los incondicionales de la lucha armada.

La perspectiva del International Crisis Group (ICG)

Con voluntad política, puede transitarse desde la distensión hacia la cooperación entre los dos gobiernos, según un reciente análisis del International Crisis Group (ICG): Venezuela sirviendo como garante y anfitrión de las negociaciones con el Eln, y Colombia participando en la búsqueda de acuerdo que pongan fin a la crisis política, económica, social e institucional y contribuyan a superar la grave crisis humanitaria.

El ICG advierte que el camino está plagado de retos, especialmente en el ámbito de la seguridad binacional. ¿El gobierno garante y anfitrión de las negociaciones está dispuesto a impedir la complicidad de funcionarios locales y nacionales que ha permitido la expansión del Eln en territorio venezolano?

En su análisis, el ICG considera que el rompimiento de esos nexos y el éxito de la negociación con el Eln deberían “mejorar la seguridad a lo largo de la vasta e ingobernable frontera” y poner “a prueba el valor de la diplomacia”, después de años de “retórica incendiaria”, causante de que “la confianza entre los ejércitos de las dos naciones se encuentre en un punto bajo”.

Según ICG, “las Fuerzas Armadas colombianas siguen preocupadas por los informes de presuntos vínculos de Venezuela con el ejército ruso, narcotraficantes y grupos armados que representan una amenaza para Colombia”.

En ese escenario, es previsible que el presidente Nicolás Maduro ate la cooperación militar a la “exigencia de garantías de que el territorio colombiano ya no será utilizado como plataforma para planificar o realizar intentos para derrocarlo”.

Pero hay riesgos. Un riesgo es que “los grupos armados que operan en las zonas fronterizas pueden tratar de socavar las iniciativas en esa dirección”. Y también quienes tienen “intereses creados dentro de las burocracias y fuerzas de seguridad venezolanas y colombianas, cuyos beneficios podrían desvanecerse al estrecharse los lazos entre ambos países”.

Las alertas de Insight Crime

Entre los grupos armados que podrían sabotear hay que considerar a sectores del ELN porque “no es una insurgencia jerarquizada, rígida y centralizada, sino una federación de redes regionales semiautónomas conocidas como Frentes de Guerra. El proceso de toma de decisiones del ELN requiere que estos frentes, a menudo díscolos, lleguen a un consenso para las decisiones importantes”, alerta un reciente análisis publicado en el portal de Insight Crime.

La publicación hace referencia especialmente a “dos de los frentes más fuertes y beligerantes del ELN, el Frente de Guerra Oriental, comandado por alias “Pablito” y el Frente de Guerra Nororiental.

Los dos frentes han utilizado durante mucho tiempo a Venezuela como refugio y fuente de ingresos. En gran parte de la frontera, operan como grupos binacionales que “se han apoderado de lucrativas economías criminales, como el narcotráfico, la minería de oro y el contrabando, al tiempo que han creado redes sociopolíticas dentro de las comunidades y alianzas militares con las fuerzas de seguridad venezolanas”. 

Para Insight Crime, “su creciente fuerza a lo largo de la frontera con Venezuela” los ha convertido en “frentes radicales, en las facciones más ricas e ideológicamente influyentes dentro del ELN. A medida que se expanden, tienen menos razones para someterse, sin importar el acuerdo al que lleguen los dirigentes”

Cinco condiciones, según Control Ciudadano

En ese contexto, se entienden las cinco condiciones que deberían existir en Venezuela para las negociaciones entre el gobierno de Colombia y el ELN, según la organización no gubernamental ‘Control Ciudadano para la Seguridad, la Defensa y la Fuerza Armada Nacional’:

Establecer reglas claras para los enfrentamientos de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana con los grupos del ELN que operan en territorio venezolano.

Definir el estatus jurídico de ciudadanos venezolanos que integran el pie de fuerza del ELN, dado que se trata hoy de una guerrilla binacional.

Esclarecer el estatus jurídico de los negociadores del ELN que están en territorio venezolano, por parte de los dos gobiernos, teniendo en cuenta el Estatuto de Roma.

Acordar un mecanismo de monitoreo del proceso de dejación de las armas para evitar que disidentes y desertores del ELN encuentren espacio de continuidad de sus actividades criminales en Venezuela.

Crear un Observatorio Binacional, con apoyo de Naciones Unidas, para monitorear la presencia y actuación del ELN, tanto en Colombia como en Venezuela. (Fin/CCH).

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